En el marco del proceso de diagnóstico, el médico puede indicar que se dé al bebé una dieta de eliminación seguida de una provocación alimentaria. Si se sospecha que la alergia a la proteína de la leche de vaca está mediada por IgE, los médicos también pueden recomendar una prueba de punción cutánea o un análisis de sangre1. 

Dieta de eliminación

Una dieta de eliminación implica retirar de la dieta del bebé las proteínas de la leche de vaca durante un breve período, y supervisar el efecto que esto tiene en los síntomas. Los médicos pueden recomendar también eliminar por completo los alimentos que contienen proteínas de leche de vaca de la dieta de las madres que dan el pecho. Si el bebé toma biberón, el médico puede recomendar cambiar a una fórmula hipoalergénica especial diseñada para bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca. Un médico, una enfermera puericultora o un dietista podrían indicarte cómo iniciar una dieta de eliminación y durante cuánto tiempo mantenerla. Normalmente se prescribe un período de prueba de 4 semanas

Si el médico recomienda una fórmula hipoalergénica como parte de la dieta de eliminación, esta no debe contener proteínas de leche de vaca intactas, para que el sistema inmunitario deje de reconocerlas como nocivas. Podría tratarse de una fórmula altamente hidrolizada o con aminoácidos. Las fórmulas hipoalergénicas muy hidrolizadas son eficaces en aproximadamente el 90 % de los bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca.

Si a un bebé se le diagnostica alergia a la proteína de la leche de vaca grave o alergias alimentarias múltiples, o si sus síntomas no se resuelven tras probar una fórmula muy hidrolizada durante un período de prueba, los médicos pueden recomendar una fórmula con aminoácidos. Más información sobre cuáles podrían ser estas leches y fórmulas idóneas.

Provocación alimentaria

Una vez que el bebé haya seguido una dieta de eliminación de las proteínas de la leche de vaca durante varias semanas según lo recomendado por el médico y los síntomas hayan mejorado, podría recomendarse una «provocación alimentaria oral». Consiste en darle a tu bebé una pequeña cantidad de un producto lácteo y vigilar atentamente si aparecen signos de reacción. Este proceso podría tener lugar en la consulta del médico, o puede que este te pida que reintroduzcas gradualmente una fórmula infantil normal con leche de vaca en casa y que anotes los cambios que observes. Es importante que hagas esto únicamente por recomendación y bajo la supervisión de un profesional médico. 

Si en el momento de la provocación alimentaria o después de esta no observas ninguna reacción alérgica, el médico podría investigar otras causas posibles de los síntomas del bebé, como cólico or intolerancia a la lactosa. Si se observa una reacción alérgica, podría realizarse un diagnóstico de alergia a la proteína de la leche de vaca. Es posible que el bebé tenga que seguir una dieta de eliminación hasta que la alergia desaparezca. El médico te indicará cuándo y cómo probar si se puede retomar la dieta normal.

 
Bibliografía
1. Venter C et al. Clin Trans Allergy 2017;7:26.