Para respaldar el diagnóstico de alergia a la proteína de la leche de vaca mediada por IgE, existen varias pruebas que pueden depender del tipo de reacción alérgica que se sospeche.

Prueba de punción cutánea

La prueba de punción cutánea consiste en exponer la piel del bebé a una cantidad diminuta de proteínas de la leche de vaca y vigilar atentamente la aparición de signos de una reacción alérgica. Si se produce una reacción, aparecerá un bultito rojo en el lugar de inyección. Los resultados de la prueba tardan 15-20 minutos y el médico los interpretará junto con la historia clínica del bebé y otros factores.

Análisis de sangre

Podría realizarse un análisis de sangre para determinar si la sangre del bebé contiene anticuerpos frente a las proteínas de la leche de vaca. Su presencia podría indicar que se produce una reacción alérgica como respuesta a las proteínas de la leche de vaca.

Importante

Es importante que estas pruebas las realice un médico. No compres y hagas pruebas por tu cuenta, ya que estas podrían no ser fiables y sus resultados podrían no ser adecuados para tu bebé. Además, ten en cuenta que una prueba de punción cutánea o un análisis de sangre con resultado positivo no confirman la alergia, sino que solo evidencian una sensibilización a un alérgeno alimentario.

Recuerda, estas pruebas solo se utilizarán para ayudar a diagnosticar el tipo de alergia a la proteína de la leche de vaca mediada por IgE. No indicarán si un bebé tiene una alergia no mediada por IgE. Si se sospecha la existencia de una alergia a la proteína de la leche de vaca no mediada por IgE, puede que el médico te indique que des a tu bebé una dieta de eliminación seguida de una provocación alimentaria. La dieta de eliminación seguida de una provocación alimentaria también podría recomendarse para realizar el diagnóstico de una alergia a la proteína de la leche de vaca mediada por IgE.